
¿Has pensado la de veces que te quejas a lo largo del día? Yo, la verdad, muchísimas veces. Por eso me he hecho el firme propósito este año de cambiar y dejar de quejarme tanto. ¡¡Es agotador!! Total, para lo que me sirve, más me vale no seguir en mis trece.
Pero este artículo no solo va de dejar de ser un disco rayado que le pone la cabeza como una moto a los demás, sino de otro tema que se oye muy a menudo. Hace unos días escribía una entrada sobre la forma de ser una mejor versión de ti mismo y esto está muy relacionado. Es más, podría decirse que es una continuación de ese artículo. Y no solo de ese, también tiene conexión con el de aprender a ser un escritor gamberro y ahora entenderás el porqué.
En incontables ocasiones, el principal problema de no conseguir nuestros objetivos es que no tenemos el suficiente empuje para hacerlo. Preferimos quejarnos por infinidad de cosas, la mayoría sin fundamento, de forma que eso justifique nuestros fracasos. Mola sentirse una víctima y dar pena. Así todo el mundo te manda mensajeros de ánimo y bla bla bla.
Además, no solemos ser muy originales. Seguro que te suenan algunas de estas frases, tal vez incluidas entre tus grandes éxitos:
- ¡Qué mala suerte tengo!
- A nadie le interesa lo que hago.
- No merece la pena intentarlo, porque seguro que no lo consigo.
- A los demás siempre les va mejor que a mí.
- Nadie me da una oportunidad.
- El resto no tiene que esforzarse tanto como yo.
- Nunca me salen las cosas a la primera.
- Si lo ha conseguido es solo porque tiene enchufe. A mí jamás me habría pasado lo mismo.
- Soy demasiado buena para que la gente lo valore.
- Estoy bloqueada.
- Y dos mil tonterías más que se te pueden ocurrir cada día para justificar tu inacción y tu victimismo pueril.

No sé cómo lo ves tú, pero a mí me parece que esas son cosas que dicen los que no quieren ser una mejor versión de sí mismos y se conforman con ser unos mediocres desagradecidos y victimistas de tomo y lomo. Y ojo, todos lo hemos dicho o pensado alguna vez, pero si te quedas atascado en ese discurso, no vas a avanzar. Además, acabarás harta y agotada porque, en serio, es un auténtico rollazo estarse quejando todo el día. Y no solo eso, no mola nada estar cerca de alguien que está todo el día dando la chapa con el tema.
¿De qué se trata entonces? Pues de lo que viene siendo un clásico, es decir, de echarle huevos. Y es que le vida, por lo general, se reduce a eso, a echarle un par y seguir luchando porque, te voy a hacer un spoiler de la leche, te guste o no, en la vida tenemos que fracasar muchas veces para poder tener éxito. Así que ponte el disfraz de superhéroe o de lo que quieras y tira para adelante porque nadie te va a regalar nada.

Desde luego, si eres una escritor gamberro o, en general, un gamberro en el ámbito profesional en el que te muevas, no creo que lo tuyo sea el victimismo. Y si es lo que has probado hasta ahora y no te ha dado resultado, ¿qué te parecería cambiar de estrategia? Yo estoy convencida de que esa es la mejor opción.

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