Balance de las Fiestas Navideñas


Vista del Convento de San Esteban desde el Hotel NH Palacio de Castellanos (Salamanca)

Llegamos al final de estas fiestas un tanto extrañas, pero no por eso menos especiales. Al fin y al cabo, hay que quedarse con lo bueno, ¿no? En cualquier caso, llega el momento de hacer balance porque es algo importante, diría incluso que necesario y, además, saludable.

En líneas generales, yo en absoluto puedo decir que han sido unas malas fiestas, sino todo lo contrario. No es que peque de exceso de optimismo, pero sí es cierto que procuro mejor ver el vaso medio lleno que medio vacío. He podido visitar a la familia, aunque nos hayamos visto apenas unos minutos repartidos en varias quedadas cortas para tomar algo en una terraza al aire libre o pasear. No hemos comido ni cenado juntos, pero no creo que eso sea lo fundamental. Ahora lo que prima es la salud (en realidad, eso siempre es lo prioritario) y es mejor prevenir ahora que lamentarse después.

Nos hemos visto, es lo importante. No nos hemos besado ni abrazado, pero no significa que no nos hayamos transmitido cariño. El amor es una sensación cálida que supera las barreras de la piel y, aunque lo que nos pida el cuerpo es achucharnos y recuperar los abrazos perdidos, quererse de verdad es no hacerlo ahora para poder hacerlo después.

Hasta aquí, el balance no va mal. Seguimos estando sanos y, sobre todo, seguimos estando y sintiéndonos vivos, que no es algo baladí.

Plaza de la ciudad Vieja, Praga

Es habitual que algunos días de estas fiestas las dedique a viajar. Casi diría que se ha convertido en la tradición para los días entre año nuevo y la festividad de los Reyes Magos. Hace un par de años estuve en Praga y fue un viaje inolvidable, especialmente por lo bonita que estaba la ciudad con el mercadillo navideño y la decoración típica de esta época. En otras muchas ocasiones, me he desplazado al Levante, en busca de ese mar que tanto me gusta y que me recarga las pilas. Vale, es cierto, este año no ha sido posible, ¿y qué? A veces nos empeñamos en echar de menos lo que nos falta en lugar de valorar lo que tenemos. Sí, no lo voy a negar, echo mucho de menos viajar. ¡Me encanta! Pero no pasa nada, porque la vida no se detiene y siempre hay alternativas.

Este año han sido unas vacaciones más tranquilas pero también muy productivas. He descansado, he dormido mucho y bien, he hecho deporte, he salido a pasear y, además, me ha dado tiempo a leer mucho y a escribir bastante más de lo habitual. Mi balance en ningún caso puede ser negativo. Estoy muy satisfecha, esa es la realidad, entre otras cosas porque he decidido focalizar mi atención en lo que sí he podido hacer y que, encima, he tenido la suerte de disfrutar y mucho.

Cada uno tenemos unas aficiones y este tiempo de estar más en casa puede que despierte en nosotros ganas de hacer o aprender cosas que hemos ido aparcando. Es el momento. Y, a pesar de tener más tiempo que otros años, aún así no he sacado un hueco para aprender a pintar ni a tocar el piano, mis tareas pendiente.

El año que viene quizás.

¿Cómo han sido tus fiestas? Espero que hayas disfrutado y sepas valorar lo que sí has tenido que seguro que ha habido algo bueno.

No te olvides de comentar, si te apetece.

Estoy deseando leerte.

Categorías:Artículos psicologíaEtiquetas: , , , , , , , , , ,

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