¿Qué vas a hacer este año?


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Todo un clásico. Comienza un año nuevo y tenemos mil propósitos. Los más usuales son los de voy a ir al gimnasio, voy a dejar de fumar, voy a cuidarme más, voy a vigilar mi alimentación, voy a empezar a ahorrar y bla bla bla. Podríamos hacer un recopilatorio de grandes éxitos con los propósitos de Año Nuevo. Pues bien, cuando pregunto qué es lo que vas a hacer este año, en realidad no te estoy pidiendo que me cuentes tus intenciones que seguro que son todas maravillosas, sino que lo que quiero saber es qué vas a hacer en realidad, lo cual es una gran diferencia.

En un artículo anterior os hablaba del poder de las palabras. Si habéis oído hablar de la PNL o Programación NeuroLingüística (de ahí la siglas), esto lo tienen muy claro y, de hecho, Steve Allen en su libro Técnicas prohibidas de Persuasión, manipulación e influencia usando patrones de lenguaje y técnicas de PNL (del que podéis leer las primeras páginas más abajo) nos alerta del poder que tienen.

El lenguaje puede ser una herramienta poderosa de manipulación. Es decir, dependiendo del uso que le demos, puede servir para cambiar nuestros patrones de pensamiento e, incluso, nuestra forma de actuar. Todo aquello que empieza por un voy a intentar, me voy a proponer, a ver si… y un largo etcétera de frases similares, son proyectos o ideas que llevan implícita la negativa a realizarlos. Es como si, antes de empezar, te dieras permiso a no realizarlos. Dicho de otra manera, es como si incluyeras la rendición en la sentencia, de forma que luego te reste culpabilidad en caso de que no lo logres. Ese “voy a intentar…” no es más que una excusa que te pones para no hacerlo.

Si vas a hacer algo, si hay algo que de verdad necesitas cambiar, si existe un proyecto o sueño que quieres poner en marcha o alcanzar, eso sólo funciona si le pones plazos y defines metas intermedias. Se acabaron las buenas palabras que se las lleva el viento y las buenas intenciones de inicio de año que se convierten en frustraciones 365 días después. Se trata de pasar a la acción y, para ello, necesitas un plan.

Recuerdo la primera vez que me propuse escribir un libro. Ese “voy a intentar escribir” me mantenía atada al “no tengo tiempo” que es la excusa más habitual. Hasta que verdaderamente tuve la necesidad de escribir y sentía que tenía ideas que necesitaba expresar. Luego estuvo el miedo a que no lo leyese nadie y después, cuando comenzó a tener lectores, el miedo a que no gustase. Porque todos estamos llenos de miedos paralizantes que tenemos que combatir y uno de ellos es el miedo a que nos salga bien, por irracional que esto parece. Si quieres saber algo más sobre como el miedo nos paraliza, te dejo aquí el enlace a otra entrada sobre este tema: ¿Qué harías si no tuvieras miedo?, una frase extraída del libro de Spencer Johnson ¿Quién se ha llevado mi queso?

El primero fue el más difícil porque fue con el que más barreras invisibles tuve que derribar. Después, he comprendido lo que disfruto escribiendo y aproximadamente publico unos tres libros al años de media, lo cual no está nada más. Ahora tengo claro que llegar a la fecha de lanzamiento del libro requiere una serie de plazos intermedios y de metas a corto plazo, porque eso constituye el motor que nos pone en marcha. Es fundamental establecer una fecha límite para estimularte e impedir que te duermas en los laureles, como se suele decir. Y después hay que fijar un hábito y procurar mantenerlo todos los días o todos aquellos días que tú te establezcas.

Otro ejemplo personal que te puedo poner es cuando me propuse hablar un inglés fluido que me permitiera viajar por el mundo (un sueño que quería cumplir) sin necesidad de ir con un viaje organizado y hacerlo de manera libre. Requirió plazos, esfuerzo sistemático y fijarme metas a corto plazo. Estaba claro que no iba a alcanzar un nivel C2 en un año, pero sí podía ir avanzando sin rendirme. Empecé a escuchar podcasts, leer en inglés, ver series en versión original, acudía a clases de conversación y, por supuesto, viajaba al menos dos veces al extranjero. Al final, el objetivo está logrado y me permite irme de viaje sin miedo a no saber defenderme en inglés.

Es hora de cambiar el discurso e incluir metas reales y alcanzables en él. Es hora de sustituir el voy a intentar por voy a hacer.

Un viaje de mil millas comienza con un paso

Lao Tsé

MI SUEÑO: En este 2021 voy a escribir un bestseller que, además, se convertirá en longseller.

¿Y por qué no? Al fin y al cabo, creer es crear.

¿Y tú? ¿Te atreves a soñar? ¿Vas a cambiar algo? ¿Vas a dar el primer paso hacia tu meta? Como se suele decir, el primer paso no te lleva hasta donde quieres ir, pero te saca de donde estás.

No tengas miedo a dejar tus comentarios. Estoy deseando leerte.

¡Feliz 2021!

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